Cuentos argentinos que rodean a San Martín
Presentación
Este legajo se activa el 17 de agosto de 2026, aniversario de la muerte de San Martín en Boulogne-sur-Mer, Francia. A diferencia de otros próceres San Martín llegó a la posteridad sin las fisuras que suelen darle material al cuento: no hay escándalo, ni hay traición pública, ni siquiera una zona oscura conocida que morder. Es, en el imaginario argentino, el héroe que se retiró antes de que el poder lo corrompa.
Esta trazabilidad parte de intentar responder esta pregunta: ¿qué hace la ficción argentina cuando tiene que trabajar con un prócer que no le ofrece grieta? El criterio de búsqueda no exigió más que San Martín apareciera en el cuento, de manera directa o indirecta, explícita o apenas aludida.
Muero contento
Versión revisionista de la batalla de San Lorenzo, narrada desde el sargento Cabral en sus últimos minutos de vida. San Martín está en la escena caído bajo su caballo, salvado por Cabral, pero no es el protagonista. Kohan desarma el mito escolar, en vez del héroe sereno hay un soldado confundido, con miedo, cuya legendaria frase final apenas se balbucea, casi inaudible.
Guayaquil
Dos historiadores disputan el acceso a unas cartas de Bolívar que podrían revelar qué se dijo en la entrevista de Guayaquil de 1822. Uno es argentino, nieto de un héroe patrio; el otro, un judío checo naturalizado argentino. San Martín no aparece nunca en escena. Borges construye el cuento entero como el eco de su renunciamiento, filtrado a través de la rivalidad entre dos hombres que necesitan apropiarse de esa historia para decidir qué significa ser argentino.
Un granadero
Dos historiadores disputan el acceso a unas cartas de Bolívar que podrían revelar qué se dijo en la entrevista de Guayaquil de 1822. Uno es argentino, nieto de un héroe patrio; el otro, un judío checo naturalizado argentino. San Martín no aparece nunca en escena. Borges construye el cuento entero como el eco de su renunciamiento, filtrado a través de la rivalidad entre dos hombres que necesitan apropiarse de esa historia para decidir qué significa ser argentino.
Nota de trazabilidad
San Martín es el prócer más monumental de la historia argentina y, al mismo tiempo, el menos ficcionalizado. La literatura argentina lo esquivó durante generaciones, y esa ausencia es lógica porque los héroes sin fisuras no generan fricción narrativa, y sin fricción no hay cuento.
Los tres textos que integran este legajo confirman la regla: ninguno de los tres cuentos de este corpus pone a San Martín como protagonista de su propia escena. Lo ven pasar (Mujica Láinez), lo discuten sin él (Borges) o lo rescatan sin que el rescate alcance para salvarlo del olvido de su propio salvador (Kohan). Lejos de ser una casualidad, esta constancia probablemente sea la única forma en que la literatura argentina supo acercarse a una figura demasiado perfecta para sostener un conflicto propio. Lo tratan de costado, a través de otro que lo vio, lo salvó o disputó su legado.
Leídos en conjunto, los tres cruces comparten algo más preciso que un tema: los tres arman la trama alrededor de una transmisión truncada. Tamay no logra leer la señal que tiene delante, falla el reconocimiento. Los historiadores de Borges nunca acceden a las cartas que resolverían el enigma, falla el documento. Cabral, en Kohan, no logra pronunciar entera la frase que la escuela después repetiría como legado, falla la palabra en el instante mismo en que se pronuncia. San Martín sobrevive en estos cuentos exactamente en esos gestos que nadie interpreta, que nadie lee, que nadie escucha.
Este legajo queda en auditoría abierta.
Si conocés otro cuento argentino que aborde a San Martín, de manera directa o indirecta, sumalo en los comentarios o envía un mensaje directo por Instagram o por la web. Se peritará e incorporará al archivo con su cita correspondiente.