CUENTOS ARGENTINOS PARA PENSAR EL DÍA DEL MAESTRO
Presentación
Este legajo se activa el 11 de septiembre, Día del Maestro, fecha que conmemora la muerte de Domingo Faustino Sarmiento, el "Maestro de América", cuyo proyecto educativo sigue siendo la referencia obligada de cualquier relato argentino sobre la docencia.
Los tres cuentos reunidos en este corpus, escritos entre 1966 y el año 2000, tienen algo en común que no es un homenaje pero es algo iluminador: ninguno presenta al maestro/a en la versión heroica y sin fisuras que la efeméride suele pedir. Cada uno, a su manera, encuentra la grieta en esa figura.
Maestras argentinas: Clara Dezcurra
Este cuento toma "El matadero", el texto fundacional de la literatura argentina, y lo reescribe en clave pedagógica. El procedimiento es completamente intertextual porque traslada la violencia política del rosismo a una discusión sobre método de enseñanza. Eso es, al mimo tiempo, su gracia y su filo: la parodia funciona porque el lector reconoce el original por debajo, y la distancia entre ambos es lo que produce el humor.
Los que viven lejos
Cristina Bonfanti, maestra rural, necesita anotar quince alumnos o le clausuran la escuela, y cruza el Estanque Grande (frontera simbólica entre el pueblo “civilizado” y lo ajeno) reclutando chicos casa por casa. En el medio choca el aparataje sarmentino de la escuela contra una violencia que ese aparataje no tiene forma ni de nombrar ni de reparar.
Lento
Oraciones cortas y declarativas que registran la acumulación de gestos de la maestra sin interpretarlos ni juzgarlos desde adentro de ningún personaje. sIN comentario narrativo, solo hechos puestos uno detrás de otro. A Luciano tampoco se le da voz propia hasta el cierre, y cuando finalmente habla, es a través del oído de la maestra, en otro cuarto, en la oscuridad. El narrador nunca nombra lo que está pasando, obligando al lector a hacerlo por él.
Nota de trazabilidad
Los tres cuentos que componen este corpus no dialogan ni se reconocen entre sí de manera directa. Lo que comparten es más difuso y, por eso mismo, revelador: ninguno deja a la figura del maestro parada del todo. Fontanarrosa la vuelve motivo de parodia; Heker la sacraliza hasta el martirio; Rivera la deja envuelta en un silencio que no se explica. Entre tantos años y tanta literatura, el peritaje a esta figura no encontró una sola vez la versión sin grieta del maestro/a que la efeméride necesita. Encontró, en cambio, tres maneras distintas de resistirse a ella.
Un dato final, pero no menos curioso, producto de la investigación para esta trazabilidad: Sarmiento, la cara de la fecha, no aparece como personaje en ninguno de los tres. Se lo buscó explícitamente, incluso más allá de este corpus, y lo que existe sobre él es poema o novela, nunca cuento. Aparentemente, el cuento argentino, cuando quiere hablar del maestro, prefiere inventar uno anónimo antes que enfrentar al fundador.
Este legajo queda abierto.
Si conocés otro cuento argentino que trabaje la figura del maestro/a o mencione directa o indirectamente a D. F. Sarmiento, sumalo en los comentarios, se incorporará al archivo con su cita correspondiente.